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miércoles, enero 31, 2018

CARTAS INSÓLITAS




Las cartas que aparecen reflejadas a continuación son una muestra de las cartas insólitas, extrañas, inquietantes, perturbadoras y, en ocasiones, aterradoras, en cuanto a su contenido, aunque sólo se muestran algunos fragmentos de cada una de ellas; pero siempre los más importantes, el núcleo central de su texto, en el que se condensa el mismo y aparece reflejado, por la pluma de su autor, toda la singularidad de estas misivas que forman parte del epistolario universal.
Sus autores son distintos, todos ellos muy conocidos tanto en el campo de la literatura, la ciencia, el arte, la política y en otras muchas actividades. Por la fama que alcanzaron gracias a su obra de la naturaleza que haya sido, no hace explicar quién es cada autor de estas insólitas cartas que se muestran a continuación.
Se han seleccionado cinco de ellas, ordenadas cronológicamente de más modernas a más antiguas, y en la edición siguiente de este blog se publicarán otras cinco que merecen estar en esta colección de cartas cuya singularidad viene dada por la personalidad de su autor y, además y, en gran medida, por el contenido de las  mismas que no deja de ser sorprendente.

Carta de Alber Einstein en respuesta a su pregunta ¿Rezan los cientificos?

Alber Einstein

Carta 1)
(Respuesta del eminente físico dirigida a una niña que le preguntó: “¿Rezan los científicos?”)
Texto (fragmentos)
Remite: Albert Einstein
A: Phyllis
Fecha: 24 de enero de 1936
: “Estimada Phyllis: (…) Los científicos creen que todo cuanto sucede, incluidos los asuntos de los seres humanos, se debe a las leyes de la naturaleza. Por consiguiente, un científico no tenderá a creer que el curso de los acontecimientos pueda verse influido por la oración, es decir, por la manifestación sobrenatural de un deseo. / No obstante, hemos de admitir que nuestro conocimiento real de esas fuerzas es imperfecto, de manera que, al final, creer en la existencia de un espíritu último y definitivo depende de una especie de fe. Es todavía una creencia generalizada incluso ante los logros actuales de la ciencia. / Al mismo tiempo, todo aquel que se dedica seriamente a la ciencia termina convencido de que algún espíritu se manifiesta en las leyes del universo, un espíritu muy superior al del hombre. Así, la dedicación a la ciencia conduce a un sentimiento religioso un tanto especial, sin duda muy diferente de la religiosidad de alguien más cándido. / Saludos cordiales, A.Einstein”.

Carta de Mark Twain a Walt Whitman en la que manifiesta entusiasmo por los avances de la técnica.



Walt Whitman


Carta  2)

(Carta de felicitación a Walt Whitman  en su cumpleaños. Mark Twain le muestra su entusiasmo por los adelantos de la técnica y el futuro prometedor que ello supone).

Remite: Mark Twain
A: Walt Whitman
Fecha: 24 de mayo de 1889
Texto (fragmentos):
“A Walt Whitman: (…) ¡Qué grandes nacimientos has presenciado! La plancha de vapor, los barcos de vapor, los buques de acero, el tren, la desmotadora de algodón, el telégrafo, el fonógrafo, la fotografía, los fotograbados, la electrotipia, la luz de gas, la luz eléctrica, la máquina de coser, los asombrosos, infinitamente variados e innumerables productos del alquitrán, las últimas y más extrañas maravillas de una edad maravillosa. Y has visto nacimientos aún más grandes que esos; porque has visto la aplicación de la anestesia en las prácticas quirúrgicas, gracias a la cual el dolor, que empezó al crearse la primera vida, llegó a su fin para siempre en esta tierra; has visto la liberación de los esclavos, has visto la prohibición de la monarquía en Francia y su reducción en Inglaterra a una maquinaria con una imponente exhibición de diligencia y atención al negocio, pero desconectada de los trabajos verdaderos. Sí, desde luego has visto mucho, pero quédate un poco más, porque lo más grande está aún por llegar. Espera treinta años y entonces ¡échale un vistazo a la tierra! (…) Mark Twain”

Carta desde prisión de Fiódor Dostoievski a su hermano Mijail

Fiodor Dostoievski
Carta 3
Carta de Fiódor Dostoievski a su hermano Mijail
(En esta carta, Dostoievski, el célebre escritor ruso, mientras estaba preso a su hermano Mijail, contándole el conato de fusilamiento que sufrió por pertenecer a un grupo literario que se reunía para leer y comentar obras prohibidas por el zar. Cinco años después, fue puesto en libertad y pudo así escribir obras literarias de la talla de “Crimen y castigo” o “Los hermanos Karamázov”).

A: Mijaíl Dostoeivski
San Petersburgo, 22 de diciembre de 1849
Texto (fragmentos):
“¡Hermano, querido amigo! ¡Ya está todo decidido! Me han sentenciado a cuatro años de trabajos forzados en la fortaleza (creo que la de Orenburgo) y después tendré que hacer de soldado raso. Hoy, 22 de diciembre, nos han llevado al campo de tiro de Semionov. Una vez allí nos han leído a todos la sentencia de muerte, nos han dicho que besáramos la Cruz, nos han partido las espadas en la cabeza y nos han permitido lavarnos por última vez (camisas blancas). Luego han atado a un poste a tres de los nuestros para ejecutarlos. Yo era el sexto. Nos iban a llamar de tres en tres, en consecuencia, yo iba en el segundo turno y no me quedaba más que un minuto de vida. Me he acordado de ti, hermano, y de los tuyos: durante el último minuto, en mi mente estabas tú y nadie más que tú y sólo entonces me he percatado de cuánto te quiero, amado hermano mío. (…) Pero al fin han tocado retirada, los que estaban atados han vuelto con nosotros y se nos ha anunciado que su Majestad Imperial nos perdonaba la vida. (…) Tu hermano, Fiódor Dostoievski”.

Jac el Desgripador a George Lusk y le envía un rión de una de sus vñictimas

Imagen fugurada de Jack el Destripad

Carta 4
Jack el Destripador te envía un riñón

 (El autor de la carta es el asesino conocido como Jack el Destripador que mató a cinco prostitutas en el barrio de Whitechapel, de Londres. Nunca se llegó a atrapar y existen varias hipótesis de quién se escondía debajo de ese pseudónimo. Con la carta, que se hizo pública con las faltas de ortografía originales, llegó una cajita que contenía medio riñón humano conservado en vino)
Remitente: Jack el Destripador
A: George Lusk, presidente del Comité de Vigilancia de Whitechapel,
( un grupo de ciudadanos que colaboraban buscando al asesino)
Fecha y lugar: “Desde el infierno, octubre de 1888”
Texto (sic): “Cabayero: le envio la mitad del rinion que lo saque a una mujer lo he conserbado para usted el otro cacho lo frei y me lo comi y estaba muy rico. Puedo mandarle el cuchillo yeno de sangre con el que lo saque si espera un poco mas.
Firmado: Cojame cuando pueda, sinior Lusk”

sábado, enero 27, 2018

Carta de Leonardo Da Vinci a Ludovico Sforza


Leonardo da Vinci

Carta 5)
(Muchos años antes de que creara sus obras maestras en el campo de la pintura y la escultura, Leonardo da Vinci se ofreció como ingeniero para trabajar en la corte de Sforza, alegando méritos que tenían más que ver con sus aptitudes para crear artefactos militares que en sus dotes artísticas),
Remite: Leonardo da Vinci
A: Ludovico Sforza
Fecha: hacia 1483
Texto (fragmentos):
 “Mi muy Ilustre Señor: (…) me propongo, sin el ánimo de desacreditar a nadie, dar a Vuestra Excelencia las explicaciones convenientes para que podáis entender el desarrollo de mis secretos y ponerlos, a continuación, a vuestra entera disposición (…) 1. Tengo planos para toda clase de puentes ligeros, fuertes y fáciles de transportar, con los que perseguir al enemigo, o en ocasiones huir de él, robustos e indestructibles tanto por medio del fuego como en la batalla, cómodos y fáciles de colocar, así como de retirar. También dispongo de los medios para quemar y destruir los del enemigo. (…) 4. También tengo un tipo de cañón, muy cómodo y de fácil transporte, con el que lanzar piedras pequeñas, casi como si se tratara de granizo, el humo de ese cañón causa un gran pavor en el enemigo a causa de la confusión y los grandes daños que provoca. (…) . Donde el uso de los cañones resulte impracticable, yo armaré catapultas, mangoneles, fundíbulos y otros instrumentos de eficacia asombrosa que no son de uso común (…) Además, puedo hacer esculturas en mármol, bronce y arcilla. También en la pintura soy capaz de hacerlo todo tan bien como cualquier otro artista, sea éste quien fuere. / Por añadidura, podría trabajar en un caballo de bronce para mayor gloria inmortal y honor eterno de la memoria propicia de vuestro padre, Su Señor, y de la ilustre casa de los Sforza. / Y si alguien considerase imposible o impracticable algo de cuanto hasta aquí se ha mencionado, estoy plenamente dispuesto a demostrarlo en vuestro parque o en cualquier lugar que os parezca, Vuestra Excelencia, a quien me encomiendo con toda la humildad posible”.