Translate

Buscar en este blog

jueves, diciembre 15, 2011

Carta abierta a los Reyes Magos



            Majestades, ya sé que no es usual que recibáis cartas de adultos, sino de  niños en solicitud de regalos, porque los seres humanos, con el transcurrir de los años y desde que llegamos a ser adultos, que es como decir desde que perdemos la inocencia, nos olvidamos que, años atrás, fuimos niños también, porque la memoria humana es frágil y tornadiza, sobre todo en lo que concierne a recordar ese territorio mágico de la infancia del que somos expulsados cuando empezamos a razonar, a utilizar la lógica, olvidando lo más esencial para alcanzar unas briznas de felicidad como son la ilusión y la inocencia, sin las cuales la vida, el mundo, es un territorio  desolado en el que, en vez de vivir, sólo sobrevivimos a costa de renunciar a nuestros propios sueños.
.           Sin embargo, no quiero dejar de pediros lo que sólo VV.MM., hacedores de ilusión y magia, podéis conceder a este mundo convulso en el que vivimos y para lo  que, en particular en lo que concierne a España, es necesaria una gran generosidad y capacidad de generar ilusión  que solo VV.MM. poseéis para poder resolver todos los graves problemas por los que atravesamos: la crisis económica, el paro galopante, la situación de quiebra de las instituciones, la falta de confianza de los mercados financieros en las posibilidades de recuperación de nuestro país; pero, especialmente, en la carencia evidente, y cada vez más acentuada, de confianza que tenemos los españoles en nosotros mismos y en las posibilidades de poder salir de este caos en el que nos han sumergido diversos factores adversos, entre los que se encuentran la mala gestión económica del gobierno que está a punto de salir, cuya consecuencia se advierte en las arcas vacías que han dejado y los cinco millones de parados, y de lo que también es culpable  la mala situación financiera internacional.
Por este motivo me dirijo a VV.MM, porque sois los únicos que podéis concedernos a todos los ciudadanos de buena voluntad –ya que a los que no la tienen no es posible darles algo que va en contra de su propia naturaleza-, que nos concedáis una buena dosis de ilusión y esperanza en el próximo  año 2012 ,en el que llegaréis con vuestra comitiva que anuncia buenas nuevas, como la que la historia       –aunque existen dudas al respecto-, os adjudicó al anunciar la llegada de Jesús a un humilde pesebre, entre bueyes y mulos que proporcionaban el poco de calor que le era dado a quien venía a abrasar al mundo con su mensaje de amor, generosidad y compasión y a proporcionar la luz que ilumina a buena parte de la Humanidad en estos dos milenios que han pasado desde que llegasteis a traerle al niño Jesús oro, incienso y mirra.
Sé que es muy difícil lo que os pido, dada la situación de desánimo, de desaliento generalizado, pero si no tenemos esa pizca de ilusión y esperanza en que es posible salir de esta terrible crisis que ha hecho naufragar a muchas familias, empresas y destinos personales, no será entonces viable alcanzar una salida de este pozo oscuro en el que se encuentra sumida la sociedad española, porque cuando las fuerzas decaen y, además, falta la confianza en la viabilidad del proyecto, no existe posibilidad alguna de alcanzar la salvación colectiva, ya que ésta sólo la genera la carga de ilusionada energía, esfuerzo colectivo y esperanza generalizada encarnada en actos que hagan levantar a este gran país llamado España de la situación actual, casi agonizante, en la que se encuentra.
La llegada de un nuevo gobierno parece haber alentado a muchos de los ciudadanos que creen que estos nuevos gestores serán mejores que los anteriores por los muchos indicios que ofrece la experiencia pasada, la historia reciente de nuestro país. A ese cariz optimista parecen apuntarse los mercados financieros, aunque con muchas reservas y constantes subidas y bajadas en la bolsa, pero eso es algo natural al principio de la recuperación de esta larga enfermedad que padece España desde hace siete años y que presentará nuevos síntomas de recaída y aparentes mejoras en los primeros tiempos, porque no es fácil una recuperación total en pocos meses y la paciencia, además de la ilusión y esperanza esforzada, son las mejores medicinas para recobrar la salud nacional.
España es un país abierto, multicultural, libre y que presenta muchos contrastes de lenguas, creencias, culturas, folklore y confesiones religiosas. Pero también existe una nota común, secular y tradicional en nuestra historia, y es nuestra cultura religiosa, cristiana y católica. Es por ello necesario que, sin obligar a nadie a tener una u otra creencia, porque éstas entran dentro de la libertad de conciencia y creencia que no se pueden conculcar, si es necesario delimitar y aclarar los matices.

            En estos últimos años hay una gran confusión, sobre todo entre los niños y jóvenes, pues la tradición que VV.MM. representáis (independientemente de vuestra realidad histórica tan discutida, pero estas son otras cuestiones que no me compete debatir en esta carta) está perdiendo terreno a favor de la competencia yanqui encarnada en ese muñeco rojo y blanco, barrigudo y con aspecto de abuelete bonachón, creado para la casa Coca Cola y diseñado allá por los años cincuenta para una compaña publicitaria de dicha empresa y que es un paródico trasunto de San Nicolás, conocido en los países nórdicos como Santa Claus y que tiene como ventaja añadida, además de la novedad que es el mayor reclamo, el de llegar la víspera de Navidad para traer los regalos tan esperados por los niños, y también mayores que se han sumado a esta moda traída desde allende los mares, aunque nacida en Europa, allá por el siglo IV d.C., aunque la iglesia ha quitado del santoral al obispo que es conocido como San Nicolás, por no aceptar su realidad histórica que, además, ha sido completamente falseada y utilizada para fines meramente comerciales, ofreciendo de su figura una idea consumista y mercantilista, ajena a la realidad del personaje que supuestamente, vivió hace siglos aunque no se sepa bien cuáles fueron sus circunstancias reales.
 Por ello, no hay que  olvidar que sois VV.MM. quienes habéis llenado de ilusión la mente de los niños durante muchas generaciones en el mundo católico y occidental, porque en vuestra real llegada se condensaba toda la magia de la Navidad, endulzada con el turrón y alegrada con el canto de los villancicos. Representáis la tradición religiosa y cultural de un país abocado en los últimos tiempos a ser amnésico de su propia historia, cultura, creencias, historia, folclore y, si  nos descuidamos un poco, a olvidarse de quién es, de donde viene y adónde va..

            Es por estos motivos, Majestades, que vuestra real presencia es lo único que nos alegra la vista, a niños y adultos, cuando llega enero y su temida cuesta que ahora se prolonga todo el año, y nos recuerda, a los mayores que dejamos la niñez atrás hace décadas, que es verdad que existió una época en la que las tradiciones, las creencias y la propia cultura eran signos distintivos de una realidad histórica y social en la que los niños no recibíamos tantos juguetes, pero sí recibíamos las enseñanzas en casa del respeto a los demás, empezando por los padres, los profesores, las personas de edad y cualquier otro ser humano de cualquier edad y condición; y nos hablaban de nuestra propia civilización, es decir, occidental, europea, española y cristiana, porque poco se puede respetar al prójimo si no se comprende, acepta, respeta y dignifica lo que uno mismo es y representa.
            Un año más, Majestades, os agradezco vuestra llegada, porque no sólo traéis juguetes y demás regalos y, sobre todo, ponéis ilusión en la mirada de los niños que nos hace recordar con nostalgia, a los que ya no lo somos, la misma espera anhelante y emocionada de vuestra llegada y nos devolvéis la memoria de lo que un día fuimos y a lo que no queremos renunciar a ser jamás, porque en ello nos va nuestra propia dignidad que muchos parecen querer hacernos olvidar a costa de  respetar a todo y todos, menos  a lo que somos y fueron nuestros mayores, en un suicidio cultural en el que no podría sobrevivir ni siquiera ese descafeinado Papá Noel que sólo representa el victorioso avance de la cacareada globalización en la que pereceríamos todos, porque no se puede sobrevivir si se matan las propias raíces que nos nutren.

Majestades, esperamos en 2012  vuestra augusta llegada que será siempre bienvenida en el corazón de todo ser humano que aún mantenga vivo dentro de sí mismo el niño que un día fue, porque en vuestra venida traéis prendido el recuerdo imborrable de ese mapa imaginario de la niñez en el que se resume toda la historia personal que se nutre cada día del territorio mágico de la infancia que, una vez abandonado, siempre nos llama con el eco mudo de la más profunda nostalgia.http://ww.anaalejandre.com

sábado, julio 09, 2011

Carta abierta a José Ortega Cano










José Ortaga Cano, al volante de su automóvil


por Ana Alejandre   

Maestro: aunque no tengo el gusto de conocerle personalmente, sólo a través de los medios de comunicación, le dirijo esta carta abierta, aunque que dudo que pueda leerla, teniendo en cuenta la situación tan grave que sufre en estos momentos por culpa del gravísimo accidente que sufrió el pasado día 28 de mayo, día que quedará marcado a fuego en su memoria como uno de los más trágicos que ha sufrido, y son muchos los que ha vivido a lo largo de su vida  entre muertes cercanas de seres queridos, cogidas atroces en sus días de gloria, y las cornadas que da la opinión pública, muchas veces desinformada y, otras muchas, cruel en sus veredictos dictados en juicios paralelos en los que el acusado de hechos ciertos o supuestos no tiene posibilidad de defensa alguna, porque la calumnia, la insidia, la vileza, mancha el honor, desgarra intimidades y destruye famas y vida de forma certera, cruel e irreversible.
En estos momentos en que ha salido de la UCI, en la que ha estado ingresado más de un mes  por su extremo estado de gravedad,  y ya ha podido superar las graves heridas que ha sufrido en el accidente mortal que costó la vida a un desafortunado ciudadano de 48 años que tuvo la desgracia de encontrarse en la carretera con el coche desbocado que usted conducía, es cuando su mejoría física tiene el contrapunto doloroso de saber la verdad de lo sucedido.
. El resultado de dicha colisión  fue la muerte de ese horado padre de familia que se dirigía a su trabajo al que nunca llegó, pero que ha dejado en la cuneta no sólo su vida, sino  una mujer y dos hijos que le lloran, preguntándose por qué les ha tenido que pasar esa tragedia a ellos que era una familia más, trabajadora y tranquila, que vivía con la esperanza en el futuro, farol que ilumina toda vida, y que se ha apagado por un  siniestro encontronazo con la muerte que se ha valido, en esta ocasión, de la supuesta conducción temeraria producto de la excesiva ingesta de alcohol que usted ha mostrado en los análisis de sangre que le han realizado y que mostraba una tasa de 1,26 grs. de alcohol en sangre, lo que triplica la cantidad permitida por la Ley.
Ahora que ha abandonado la UCI y los peligros que ello significa y comienza una larga, larguísima recuperación, se ha encontrado con la gravísima noticia que le ha hecho estremecerse de horror y necesitar ayuda psicológica, al saber que en el accidente ha fallecido un hombre, un ciudadano anónimo como tantos, que ha dejado otras víctimas más que son siempre los llamados “daños colaterales”, en forma de viuda e hijos, además de padres y hermanos.
            Dicen quienes están próximos a usted que desde que supo la noticia de la muerte de Carlos Parra, su estado anímico está destrozado, porque ahora empieza la triste, siniestra e  inmisericorde labor de la conciencia que le acusará sin descanso, día y noche, los trescientos sesenta y cinco días del año, porque no existe juez más duro, implacable y certero que la conciencia, cuyas secretas labores, sólo perceptible para quien se siente incriminado por ella, será quien le hará el juicio más duro, sin defensa posible, sin eximentes ni atenuantes, sin beneficios  legales a qué acogerse. Por ese motivo,  llegó a decir aquel preso famoso que fue Rafael Escobedo, cuando cumplía condena por la muerte de sus suegros, que no temía a la justicia, a la cárcel ni a la sociedad, sólo a la conciencia ,porque a ésa voz, íntima y profunda, no hay quien la acalle, quien la ignore, ni quien la venza.
            Los periódicos, la opinión pública empiezan a dar datos de la velocidad que llevaba el fatídico día del accidente, por llamadas de ciudadanos que habían denunciado a un coche de sus características y matricula que circulaba a alta velocidad por el pueblo por el que pasó de vuelta de acompañar a su hija a casa de unos amigos, con dirección a su finca donde reside. Al día siguiente, comentaban que tendría que estar en Madrid, porque debutaba un torero al que apodera. Quizás el alcohol ingerido no le hizo darse cuenta del peligro que representaba su conducción temeraria, o no le dio importancia, en ese juego mortal  de muchos conductores  que consumen alcohol antes de conducir, porque creen que dominan el vehículo y el peligro que todo coche representa para la vida, tanto de quien conduce como de los acompañantes y de quienes encuentra en su camino, porque ese asesino líquido obnubila la mente, la capacidad de razonamiento y la prudencia.
            Ahora la Ley comienza a preparar su mecanismos y engrasar sus engranajes para juzgarle cuando esté en condiciones de poder presentarse ante un Tribunal, momento por el que suspira la familia del fallecido que quiere que se haga justicia, deseo legítimo y natural de quienes se han visto dañados en lo más profundo, al perder al marido, padre, hijo y hermano.
            Sin embargo, maestro, sé que usted no teme a la justicia y a sus designios, sino a esa otra condena que ya le acompañará de por vida que es la que su conciencia, como decía antes, le va a dictar día y noche, sin descanso, sin reposo alguno y sin consuelo. Sé como cualquier persona de buena voluntad, y usted ha demostrado ser siempre un hombre bueno, cabal y decente, que usted no quería provocar daño a terceros, ni a usted mismo, porque tiene dos hijos que le necesitan mucho, después de haber muerto Rocío, la esposa y madre, justamente, hace cinco años, como si en estas fechas en las que se cumplía el quinto aniversario de su muerte, un hado fatal le hiciera encontrarse cara a cara nuevamente con la muerte, la de un tercero al que no conocía siquiera, y de la que se sentirá culpable toda la vida.
            En los días anteriores al trágico accidente, la prensa rosa, la maledicencia sin alma y sin conciencia, había abierto un frente contra usted por su supuesta homosexualidad, extremo que usted negaba. ¿Qué importa si lo es o no, en una sociedad que ha reconocido los derechos de los homosexuales hasta permitir el matrimonio, equiparándolo al de las parejas heterosexuales? Lo más curioso y sarcástico de todo, es que quienes hablaban, afirmaban e ironizaban sobre su supuesta condición sexual eran, en su gran mayoría, homosexuales reconocidos, en un doble y patético juego de que “condeno lo mismo que yo soy, aunque me vanaglorio de ello”, como si la intención única que  tuvieran esas bocas maléficas fuera obligarle a reconocer públicamente su supuesta condición de homosexual  –por eso de la famosa frase que se les atribuye al colectivo homosexual que dice: “no somos machos, pero somos muchos” y si es un valeroso torero quien confesara su homosexualidad, mejor que mejor para “el orgullo gay” que lo enarbolaría como una bandera por tener un representante entre un colectivo de virilidad siempre indiscutible-; sin tener en cuenta que es un derecho constitucionalmente reconocido el derecho a la intimidad y al honor; y no hay mayor intimidad que la propia condición sexual de cada persona que entra dentro de la esfera más íntima de su propia vida. Por tener reconocido todos los españoles su derecho al honor, sólo el interesado está legitimado  a manifestar su orientación sexual, a quién quiera, cuándo y cómo quiera, sin poder ser coaccionado para hacerlo en contra de su voluntad y, menos aún, públicamente.
Ahora, sin embargo, maestro, no son aquellas sospechas sexuales el peor calvario que le ha tocado vivir, cuando ha recuperado las esperanzas de vida que, al principio, eran casi nulas. En estos cinco años ha visto morir a su esposa a la que cuidó con absoluta  abnegación, ha sufrido la pérdida de su madre a la que estaba tan íntimamente unido, además de sufrir un infarto,  la grave enfermedad de su hermano y  las graves acusaciones que se vertían sobre su familia por los supuestos comentarios negativos que hacían unos de otros y la  hipotética desunión familiar; y, por si esto fuera poco, ahora se enfrenta a una acusación de homicidio culposo por conducción temeraria, por exceso de alcohol y velocidad excesiva y otras agravantes que la instrucción policial pondrá de relieve con lo que supone de condena y responsabilidad, además del descrédito que conlleva y las sanciones correspondientes tanto penales como económicas.
Lo peor no va a ser el juicio consiguiente, ya de por sí doloroso, por tener que revivir las circunstancias en las que perdió la vida un hombre, sino esa silenciosa condena que no le impondrá ningún juez, ningún tribunal de la tierra. Esa pena será impuesta sin paliativos por los remordimientos y escrúpulos de un hombre bueno como es usted, que le recordarán a cada momento, en un monólogo continuo e inmisericorde, que ha sido y es víctima y verdugo a la vez, porque al igual que el sufrimiento de la familia de Carlos Parra no cesará nunca, aunque el tiempo amortiguará el dolor primero pero no llegará nunca el olvido, tampoco el suyo será menor. Si la familia exige justicia, puede confiar en que ésta ya se está impartiendo, aunque aún no se haya celebrado el juicio, porque no hay peor sentencia que la que impone la propia conciencia, sobre todo cuando no se ha querido causar daño alguno, pero éste ha sido consecuencia de unos actos imprudentes motivados por un estado en el que la confusión de ideas y la capacidad de reflejos se ve mermada.
A pesar de todos los muchos toros que ha tenido que lidiar en su vida, en esta ocasión le ha tocado hacer una faena en la que no hay vencedor ni vencido, sino dos hombres que han encontrado el infortunio, una anochecer cualquiera, cuando se encontraron de frente en una carretera y allí les aguardaba la muerte a uno de ellos, y la muerte en vida al otro que, único superviviente, se debate entre la vida y la muerte, porque el peligro aún no ha pasado, aún sabiendo que la vida que le espera  después de su recuperación total es lo más parecido a la muerte, sin la gloria añadida de una espléndida faena.
Le manifiesto mis mejores deseos de una total recuperación para que pueda hacer frente a la nueva tragedia que se ha cernido sobre su vida y  la familia de Carlos Parra, a quienes les doy mis más sinceras condolencias y les acompaño en su dolor por tan  irremediable pérdida.
Mucha suerte, maestro, porque va a necesitarla, al igual que le deseo mucho valor, coraje y hombría de bien para enfrentarse a la responsabilidad de los hechos acaecidos con la misma valentía,  serenidad y entereza que siempre lució en los ruedos en tantas tardes de gloria.



domingo, diciembre 05, 2010

Carta abierta a un cuidadano de derechas



Me dirijo a tí, ciudadano de derechas y, por lo tanto, políticamente incorrecto por el mero hecho de no compartir las ideas imperantes, impuestas e impostadas de una izquierda extrema, moderada o leve, que hace tiempo que ya no sabe adónde va, de dónde viene y qué es, y por eso va dando tumbos, vaivenes, cambios de dirección inesperada y nos va llevando a todos hacia el precipicio de su total incongruencia, de su caducada ideología que ha creado el marasmo económico, político y social que todos sufrimos.

Tú, sin embargo, sabes que tu condición de simpatizante de la derecha te viene de antiguo, seas o no joven, porque las ideologías se van desarrollando en un individuo de forma imperceptible como germina la semilla hasta convertirse en árbol, frondosa planta o arbusto. Es decir, se tiene desde el principio de esa edad confusa que es la adolescencia la inclinación no sólo a la propia identidad sexual, sino también a ser de derechas o izquierdas, porque esa esponja que es todo adolescente se va empapando de lo que ve, oye, lee y va entresacando de esa amalgama de sensaciones, experiencias, lecturas apresuradas, películas vistas con los ojos muy abiertos al mundo, a través de los cuales van llegando y penetrando en el propio imaginario las ideas, las imágenes, los primeros amores, las simpatías fulminantes y los rechazos más absolutos. Por eso, y ayudado, quizás, por la educación recibida, te sentiste siempre proclive a la derecha política, a las ideas que representa y defiende y rechazabas la izquierda con su intolerancia hacia todo lo que representara otra forma de ver la vida, otra escala de valores, en contraposición a los que supuestamente defiende, apropiándose en exclusiva de valores como los principios proclamados en la Revolución Francesa y que forman los pilares sobre los que se sustenta toda democracia parlamentaria:: igualdad, libertad, fraternidad, por lo que éstos no son las ideas programáticas de la izquierda, sino de cualquier partido político que actúa legítimamente en toda democracia, entre los que se cuentan los partidos de derecha que tienen el derecho a existir y cumplen con la legalidad vigente en una democracia y Estado de Derecho.

La izquierda, en un continuo deseo de trastocar los valores fundamentales en toda sociedad civilizada, entre los que se cuentan el respeto y la protección a la familia, célula básica de toda sociedad, el respeto a la libertad religiosa y política, a la libertad de enseñanza que permite la elección por parte de los padres del tipo de enseñanza, colegio, etc., que prefiere para sus hijos; además, de la exigencia del esfuerzo que tan denostada está por la izquierda que defiende el paso de un curso a otro con varias asignaturas suspendidas, en una continua aplicación del principio del mínimo esfuerzo, por lo que todo tiene que se fácil, cómodo para los estudiantes, lo que ha convertido a la ESO en un fracaso completo y ha llenado las aulas de estudiantes con la sensación anticipada de fracaso por la falta de exigencia, de esfuerzo y de aplicación.

Por defender ideas contrarias a las imperantes, por creer que es necesario el imperativo moral y que no es admisible la relatividad existente en esta sociedad laxa y huérfanas de valores; porque crees en la vida y el derecho a ser protegida y amparada, sin medidas contrarias a ella que intentan suprimirla con discursos falsos de reconocimientos de supuestos derechos que niegan el primordial, como es el derecho a la vida; porque crees en la exigencia ética en el comportamiento de todo ciudadano que quiere contribuir, en la medida de sus posibilidades, a que la sociedad de la que forma parte sea más justa, digna y humana; porque exiges que la corrupción generalizada se vaya depurando y exigiendo las responsabilidades pertinentes, porque crees en el trabajo bien hecho, en la responsabilidad personal de cada uno y no sólo de los políticos en el ejercicio de sus funciones; porque consideras que los derechos siempre son posteriores al cumplimiento de los respectivos deberes; porque crees que hay que no todo esta bien, ni es ético por mucho que lo defiendan la supuesta progresía ya trasnochada que defiende todo lo contrario: el relativismo moral y ético, la primacía del no esfuerzo; la negación del mérito y capacidad para alcanzar los logros profesionales, cualesquiera que éstos sean y fomenta la tolerancia con lo que es inadmisible en las conductas privadas y públicas. En una palabra, porque repudias la total ausencia de sentido ético, de sentido crítico y de la inmoralidad generalizada que justifica sin reparo los medios para conseguir los fines, por injustos que aquellos sean.

Por todo ello, te felicito, ciudadano de derechas, porque tienes el valor de enfrentarte a tanto y supuesto demócrata que defiende las libertades públicas y privadas sólo en apariencia, como estrategia electoral y bandera de una progresía perdida en sus propias contradicciones que defiende lo público: colegios, transportes, sanidad, etc., y se acoge siempre a lo privado en esos sectores; que defiende el reparto de bienes y viven disfrutando de privilegios exclusivos, de vidas asentadas en el poder que da el dinero, con lo que desdice lo que afirma y aconseja que hagan los demás, en un continuo y evidente juego malabar en el que se pone de evidencia ese dicho popular tan conocido de : “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”.

Te felicito porque  crees en que la dignidad del ser humano sólo puede ser desarrollada en la libertad de pensamiento, de opinión, de creencia y de actuación, y también  te felicito por tu valentía, por tu capacidad de lucha para oponerte al adoctrinamiento que recibe toda la ciudadanía en determinados parámetros políticos que niegan con sus hechos y actitudes lo que afirman con sus palabras y sus pronunciamientos públicos; te felicito sinceramente y te animo a que sigas manifestando tu desacuerdo con la situación actual en la que todos los que opinan en contra de los postulados socialistas son considerados como enemigos de la democracia, cuando son sus verdaderos valedores, porque son la única posibilidad de oponerse al totalitarismo disfrazado de falsa democracia, a la imposición de ideas con falta de respeto para las opuestas; porque exiges la regeneración moral y ética de una sociedad suicida que va con los ojos cerrados hacia su propia aniquilación, en una total ausencia de valores, de dignidad y autocrítica.

Por todo lo que haces y puedas hacer por cambiar esta situación actual de degradación que padecemos en todos los aspectos de la vida social, entre tanto adocenado, resignado o indiferente, es por lo que te felicito y te animo a que reivindiques con total orgullo, con total ausencia de complejo, que eres un ciudadano de derechas. Tienes suficientes motivos para sentirte orgulloso por ello y, por eso, reivindica el orgullo de serlo, de manifestarlo y de vivir de acuerdo con las ideas que defiendes que son legítimas, dignas de todo respeto y necesarias para esta sociedad española que se debate entre el desencanto, la angustia por un futuro incierto y un presente descorazonador, que necesita urgentemente que se vuelva a sentir orgullosa de ser lo que siempre fue, es y quiere seguir siendo: una nación plural, múltiple, libre y orgullosa de serlo, sin bajar la cabeza, sin renunciar a sus raíces, a su rica cultura, a sus lenguas y a su historia, llena de luces y sombras, pero en la que nunca estuvo tan necesitada de quienes sepan y quieran defender sus raíces, su esencia y su propia libertad, fuera del yugo que la asfixia, la amordaza y la quiere convertir por la fuerza de los hechos, no de las ideas que hacen agua por todas partes, en una sucursal de la internacional socialista, aunque para ello tenga que dividir a España en diversas porciones que repartir entre los amigos del nacionalismo que sea, pero nunca del nacionalismo español al que combaten con saña, sobre todo los que tienen la obligación de velar por él porque al mismo representan, en una paradoja sarcástica que no tiene parangón alguno en la Europa democrática.

Por todo lo que piensas, haces y rechazas tienes que sentir orgullo, porque lo mismo que otros colectivos se sienten orgullosos y lo manifiestan de ser y reivindicar lo que son, los ciudadanos de derechas tienen muchos motivos y muchas razones para sentirse orgullosos de ser de derechas, ese lado político que mira al futuro desde este presente caótico al que nos ha abocado la izquierda, atrapada en el propio laberinto de su confusión, de sus dudas, de su propia incapacidad para dar soluciones válidas a los muchos y graves problemas que sufre España y de los que es culpable de muchos de ellos, por no haber sabido reconocerlos, atajarlos y solucionarlos cuando procedía, negando su existencia como única salida a la propia incapacidad para afrontar la grave situación actual.

Reivindica, por serlo, tu condición de ciudadano de derechas y siéntete orgulloso por ello, porque, además de ser muchos –la mitad de los ciudadanos españoles con derecho a voto- la propia realidad está dando razón a la ideología que defiendes y que este país necesita para recuperar la fe perdida de todos españoles en su presente y, sobre todo, en su propio futuro, para poder olvidar este paréntesis de horror en el que ya ni siquiera puede creer en el presente descorazonador que le ha propiciado el sueño fallido de un socialismo inoperante, anclado en un pasado no superado en sus múltiples contradicciones, errores y falta de perspectiva histórica.

Uno mi voz a la tuya, a la de tantos otros ciudadanos comprometidos con el futuro de este país llamado España, que necesita gente con valor para hablar alto y claro, defender sus ideas e ideales que otros pisotean y decir todos juntos ¡basta ya!

Por todo lo que nos une, recibe mi más alta y sincera consideración.

domingo, abril 04, 2010

El maltrato es responsabilidad de todos.


por Ana Alejandre

En los dos últimos días se han producido nuevas noticias de mujeres asesinadas a manos de su pareja o cónyuges. Estas dos nuevas víctimas se añaden a la ya larga y terrible lista de mujeres que sufren la violencia de género, lacra social que ningún gobierno parece poder atajar, ya que es muy difícil combatir al enemigo que se tiene en casa y cuando las instituciones que deben velar por la seguridad de los ciudadanos entran en liza, siempre es a posteriori del hecho luctuoso que se cobra otra víctima más de la barbarie machista, del espantoso dicho “de la maté porque era mía”.

Ningún ciudadano debe permanecer indiferente ante tal horro que provoca en España casi ochenta víctimas anuales. Todos somos culpables de tal situación y de todos es la responsabilidad para luchar contra esta masacre repetida, día a día, en la intimidad de los hogares y en la indefensión de las víctimas.

Por ello, a toda mujer maltratada va esta carta abierta en la que se manifiesta mi profunda solidaridad y mi comprensión de un problema atroz que nos atañe a todos. Para el maltratador, tolerancia cero y para víctima comprensión, solidaridad y apoyo.

Carta a una mujer maltratada


por Ana Alejandre

A ti, mujer, sin nombre, sin rostro ni edad, porque te han querido arrebatar tu propia identidad y hasta tu dignidad, por designio de tu verdugo, de ese hombre maltratador que duerme todas las noches a tu lado, o lo hizo antes, en un pasado que no quieres recordar aunque no puedes borrarlo de tu memoria que quedó marcada para siempre con la herida imborrable de tu sufrimiento tan inmerecido como incomprensible para ti misma como para cualquier otro ser humano que sea digno de ese calificativo. Sin embargo esos recuerdos te acompañan siempre como una segunda piel, porque en ellos están grabados a ácido tus sufrimientos, aquellos que se marcaron en tu rostro o en tu cuerpo cuerpo como un siniestro mapa mundis que intentas borrar a fuerza de coraje, valentía y decisión de emprender una nueva vida, la única posible y que sólo puede estar lejos del causante de todas tus desdichas, de ese matarife del que un día creíste que era el hombre de tu vida y que, en un giro sarcástico y siniestro, puede ser, si no lo comprendes y actúas pronto, el causante de tu muerte, porque de su mano te puede venir la sentencia mortal que ponga fin a tus desdichas, pero a costa de tu propia vida..
Puede ser que todavía estés inmersa en ese infierno conyugal o sentimental, nombre eufemístico que se le da a esas relaciones en la que los únicos sentimientos que existen son los tuyos, los que sientes en carne viva y cuya herida se profundiza más cada día, al mismo ritmo que marca tu propia desesperación. Quizás, aún no has comprendido que la única salida de ese infierno está en la propia puerta de tu casa, por la que tendrás que salir y no volver a traspasar jamás, porque no esperes que él se vaya ni que abandone el lugar donde se siente el amo y señor de tu vida, de tu integridad física y psiquica y de tu lenta, pero segura, aniquilación. No seas ingenua, mujer, y no esperes que él suelte la presa, es decir tú, por un gesto de piedad, arrepentimiento o culpabilidad. Él, como tantos otros maltratadores, no son enfermos en el sentido estricto de la palabra, ni tampoco actúan así porque tú te lo merezcas y seas culpable de su propia indignidad; solamente son cobardes, miserables y se ceban en quien tienen más cerca y está más indefenso y ese alguien, víctima propiciatoria de todas su agresividad, eres tú misma, la mujer que un día creyó en sus promesas de amor y en su apariencia de hombre bueno e inofensivo, fatal señuelo que atrae así a las víctimas crédulas en una decencia inexistente en el monstruo que descubren, después, en quien sólo aparentaba ser el hombre con quien compartir el resto de sus vidas.

Si ya tomaste la decisión de marcharte lo más lejos posible de ese dechado de imperfecciones y cobardía, no te arrepientas ni mires atrás con pena. Alégrate de haber salido, si no ilesa, si viva, de las garras de quien no merece vivir su propia y ruin existencia por el deseo continuado de intenta arrebatarte la tuya, aunque hayas logrado escapar con heridas incurables en el alma, porque las del cuerpo se curan, antes o después, y también dejan cicatrices indoloras. No intentes comprender, ni menos aún, justificar la conducta de ese malnacido que te ha maltratado, o lo sigue haciendo aún, por el simple motivo de que tú eres su esposa, novia o compañera, que cometió el único delito de creer que de un psicópata -no todos son asesinos en serie, porque algunos se conforman con ser sólo asesinos artesanales, por la paciencia y laboriosidad con la que perpetran sus crímenes eligiendo la materia prima más sensible, cercana y accesible como es la que conforma la mujer con la que conviven-, se puede obtener un ciudadano honrado e inofensivo y, sobre todo, un hombre digno de tener a su lado a una mujer que le quiere como tú le has querido, porque sólo el amor puede llevar a aceptar un atroz destino como el tuyo y esperar siempre la redención de tu propio verdugo.
Al principio de tu descubrimiento de quién era en verdad ese hombre con el que convivías, te llevaste una sorpresa; después vino el desconcierto por no saber qué le sucedía ni el motivo de su comportamiento contigo; más tarde, llegó tu rebeldía lo que enfureció más a la fiera que recrudeció su violencia física o psíquica, o ambas, contra ti; posteriormente, sentiste indignación que te llevó a querer dejarle, pero no te atrevías a decírselo por miedo a sus represalias. Después vino el dolor y la pena que sentías por ti misma y te sobrevino esa falta de autoestima total en la que llegaste a pensar que eras tú la culpable y la oscuridad se cernió sobre ti porque no sabías ya quién eras, ni te sentías capaz de tomar una decisión definitiva, ya que tu agresor se encargo, poco a poco, de quitarte tu propio respeto, tu sentido de la dignidad; y, por último, empezaste a no sentir nada, a no intentar pensar, a entrar cada vez más en esa tierra de nadie en la que la desesperación y la pena hacen eficaces su tarea, al mismo tiempo que tú te sentías cada vez menos capaz de hacer nada por ti misma, ni por tu vida.

Ya sé que hace falta vivir ese infierno para comprender lo difícil que resulta salir de él; pero te aseguro que hay salida y no está en ninguna otra parte que no sea tu propio corazón, en el que debes buscar ese amor perdido hace tiempo y que no es otro que el amor hacia ti misma, pues eres la más necesitada de tu propia comprensión y de tu ayuda urgente. No esperes más, abre esa puerta maldita que te separa de la liberación y corre, corre con todas tus fuerzas antes de que sea demasiado tarde. No te quedes en los alrededores, ni en la misma ciudad, hay casas de acogidas en toda España, busca la más lejos de tu agresor y pide ayuda a los que de verdad te quieren, a tu familia, sobre todo, a tus amigos, incluso a cualquier conocido. Pero huye lejos, muy lejos, aunque ahora creas que no tienes fuerzas ya. De eso depende tu vida y tu salvación y eso es, en definitiva, lo único que importa.

Aunque no te conozco en tus diferentes rostros de mujer anónima, ten por seguro que me importas y a muchos millones de seres humanos también. Tiende tu mano y encontraras ayuda, pero no te quedes al lado de tu agresor, con denuncia o sin ella, porque lo que es verdaderamente importante es tu propia salvación, no que la Justicia, siempre ciega, lenta y, muchas veces, ineficaz, pueda hacerle justicia al monstruo del que huyes porque ni él ni su vida merecen la pena. Sólo importas tú, no lo dudes y corre.

Espero que cuando leas esta carta hayas tomado la mejor decisión de tu vida, que no es otra que haber elegido el camino de tu libertad, que es lo mismo que decir que el camino de tu salvación. Si aún, no lo has hecho, no lo dudes y actúa, piensa que lo más valioso que tienes eres tú misma, por eso toma aliento y corre lejos de tu agresor y eso es lo único que te acercará a quien fuiste antes. Sólo así podrás emprender una nueva vida que ahora, si sigues al lado de tu agresor, es sólo el camino fatal que te llevará a la muerte.

Con mis mejores deseos, te envío un abrazo de mujer a mujer.

sábado, febrero 28, 2009

Carta abierta a un ciudadano medio




Apreciado ciudadano español medio:

Te escribo como ciudadana media y como española que, al igual que tú, no entiende nada de lo que sucede, aunque sufre, sufrimos, las consecuencias. Es decir, me refiero a la controvertida, aunque negada por el Gobierno, crisis económica que para todos los españoles está suponiendo un encarecimiento insoportable de la cesta de la compra, del combustible, de las hipotecas, de los artículos de primera necesidad, aunque todo ello viene siempre aderezado por una negativa constante de los polítcos en el poder que afirman que no existe tal crisis y que solo viene producida esta alzada imparable de precios por la subida del petróleo que sufren todos los países occidentales no productores.


A todo ello, se suma la huelga de transportistas, la de los pescadores hartos de pescar para que otros, los intermediarios innumerables y superpuestos, eleven hasta niveles altísimos para el consumidor, los precios del pescado, mientras ellos, los que pescan, se quedan con una cantidad insuficiente para pagar los gastos que les ocasiona la propia actividad, pesquera; además de las manifestaciones continuas de los agricultores y ganaderos que sufren las mismas paupérrimas condiciones económicas que incitan a más de uno de ellos a abandonar dichas actividades y de cuya situación sigue siendo la causa, afirma el Gobierno, la actitud intolerante y provocadora de unos pocos que quieren colapsar la vida económica nacional; pero todo ello sin atender el Ejecutivo a las justas razones que esgrimen unos y otros, poniendo así en peligro la continuidad de muchos afectados de esas actividades del sector primario que son fundamentales para la propia sociedad, en cuanto que afectan a la producción de alimentos, y que aboca a más de un profesional de los sectores perjudicados a abandonar sus actividades profesionales por la carestía de precios de combustibles, de la presión fiscal insoportable y de la mastodóntica pirámide creada por intermediarios que se llevan la mejor tajada económica, y por otros muchos condicionamientos insoslayables, poniendo en peligro muchos puestos de trabajo y,en consecuencia, creando una mayor carestía en los artículos agrícolas, ganaderos y pesqueros que son fundamentales para la alimentación humana, al bajar la oferta y seguir la misma demanda, por ser artículos de primera necesidad.


Naturalmente, tú te preguntas, como hacemos todos, cómo es posible que, si no existe la cacareada, por unos, y negada, por los que ostentan el poder, crisis económica, pagando lo mismo que antes, ahora llenes el depósito de gasolina o gasoil a medias, que pagues más cada vez por la hipoteca de tu casa, que el importe de la consumición en cualquier cafetería o bar haya aumentado notablemente, aunque la calidad del servicio y la del café que te sirven sea la misma de siempre; o que, cuando vayas al supermercado, pagues por el carro medio lleno lo mismo que antes, pocos meses o un año atras, pagabas por el carro de la compra lleno y, por ello, ahora te lo pienses dos veces antes de comprar esa carne que siempre consumías, o esa lata de cerveza, sin olvidar que has renunciado a comer r el pescado que antes comprabas, porque ahora ya te conformas con uno de menor calidad, o prefieres los productos congelados, aunque también hayan subido sus precios, pero en menor proporción que los de los frescos.


Así te debates entre el estupor que te produce lo que la realidad te confirma y los portavoces polítcos te niegan. Y empiezas a pensar que, si has de hacer caso a una de las dos fuentes de información, prefieres acatar lo que dice tu bolsillo a la hora de pagar la factura del supermercado, de la gasolinera, del recibo de la hipoteca, etc., y empiezas a creer menos en lo que te aseguran y proclaman lo que niegan tal crisis y afirman que la bonanza económica de este país, llamado España, es incuestionable, ascendente e imparable y el que diga lo contrario sólo quiere crear un clima de descontento, de malestar en la ciudadanía, con fines siempre partidistas y contrarios al Gobierno.


Tú, estupefacto, miras tu monedero y el saldo del banco y piensas que los doscientos euros que te ha pagado el Gobierno para demostrar la salud económica del país, es un camelo, porque te van a salir caro los primeros doscientos euros y los segundos también, ya que los vas a pagar en forma de subida de precios imparables, de restricciones en tu consumo y en tu calidad de vida y, sobre todo, en tu tranquilidad psicológica, porque te preguntas qué va a suceder mañana, el mes próximo, o dentro de un trimestre, si sigue la economía dando bandazos, los precios escalando posiciones insoportables para la economía media, o sea la del noventa por ciento de los españoles, mientras el Gobierno sigue pensando, afirmando y proclamando, que todo va bien, aunque las huelgas se sucedan unas tras otras, empezando por el personal de la Administración de Justicia, paralizando los Juzgados y Tribunales, con el perjuicio consiguiente a los ciudadanos con pleitos y causas pendientes, los transportistas colapsando el tráfico en las carreteras y los ganaderos, pescadores y agricultores empiezan a decir qe nanay, que con las condiciones leoniñas en las que están trabajando va a seguir “Rita, la cantaora”, porque a ellos no les da ni para cubrir gastos y los que se enriquecen son los intermediarios a su costa; y, por si fuera poco todo este desaguisado, el sector de la construcción, uno de los puntales principales de la economía española, desciende alarmantemente en cifras, con la destrucción de miles de puestos de trabajo en dicho sector y en las empresas secundarias que viven de la venta y compra de pisos o en la fabricación de materiales y acabados de la construcción, además de empezar a oirse voces autorizadas que hablan del peligro de que la Seguridad Social, en un futuro no muy lejano, no pueda pagar las pensiones.


Con todo este panorama de despropósitos e inconguencias entre la realidad del conumidor y lo que afirman los que mandan, advertimos los que pagamos las facturas que, a pesar de los doscientos euros ahora y los doscientos euros de meses después, no nos cuadran las cuentas y, lo que es peor, tampoco les cuadran al Gobiern, aunque eso no lo reconoce ni por activa ni por pasiva, y eso sí que nos preocupa, porque de esas cuentas que ellos administran dependen los millones de cuentas domésticas de los españoles quienes, al igual que han hecho secularmente los agricultores, miran, miramos, al cielo, preguntándonos cuánto va a durar el optimismo irracional de los políticos que cada vez nos recuerdan más a la lechera del cuento, aunque en este cuento que es la vida real, lo malo es que el cántaro de la leche, cuando se hace añicos, siempre somos los españoles los que pagamos y tenemos que recomponer los destrozos causados por quienes sabían hacer cuentas de futuro sin mirar el presente, y sin tomar las debidas precauciones para que el tropiezo, o los tropiezos, sean los menos posibles y con los menores perjuicios para todos, y, todo ello, sin el recurso fácil de tener que echarle siempre la culpa a la oposición, a Bin Laden ni al moro Muza, que , al fin y al cabo, la historia reciente lo demuestra de forma sangrante, son siempre los malos de la película, y los espectadores, o sea, los ciudadanos, de este cuemto utópico que nos estan queriendo contar y que es tan similar al cuento de la lechera, lo único que provoca es que la leche derramada, la buena, y la mala que se les está poniendo a todos los españoles, hayan votado a una opción política u otra, cuando empiezan a pensar en lo qué están haciendo los que mandan y ¿gobiernan? con las arcas que antes estaban llenas y ahora están vacías, pero eso sí, todo es producto, según la opinión de los políticos en el poder, de la conjura judeo-masónica que quiere demostrar que no lo saben hacer tan bien como ellos dicen, lo que ya no les cree nadie por la fuerza contuendente de los hechos.


Y si no, querido conciudadano, respóndele al Gobierno cuando le oigas afirmar que toda la economía marcha viento en popa y a toda vela, parodiando lo que le decía el padre a la niña en el anuncio televisivo: ”Yo lo he entendido, pero ahora cuéntaselo a mi bolsillo porque él si que no lo entiende…”


Te deseo, como a todos los españoles, paciencia y lucidez para no cometer, si lo hiciste la vez anterior, a la hora de votar, el mismo error de confianza que nos ha llevado hasta este callejón del que, cada vez, parece más dificil encontrar la salida; y del que quienes la pueden encontrar no son, precisamente, los que ahora nos dicen que de crisis, nada, y que todo siguel igual de bueno, bonito y barato y, todo ello, debe ser porque, cuando se dirigen al pueblo, o sea al ciudadano medio, nos deben tomar a todos por medio tontos o, peor aún, por tontos y medio.

Sinceramente.